Antiguo Egipto Segunda Experiencia Transición C

Las aventuras no terminan y si los estudiantes de Transición C planean recorrer las orillas del Río Nilo aprendiendo, esta aún más claro que no terminarán.

Al acercarse a la materialización de sus ideas, sueños y propuestas los niños y niñas le permitieron a su imaginación volar, prendieron los motores de sus mentes y por medio de pre diseños lograron plasmar todos los aprendizajes adquiridos referidos a las pirámides, las esfinges, los faraones, las momias, los sarcófagos y muchos temas más que atraparon su atención y que comenzarían a darle forma al salón, la forma de un desierto Egipcio donde el tesoro es su saber.

El anterior momento sería la preliminar para comenzar la aventura de producción, en la cual, mediante su motricidad fina, la capacidad de resolución de problemas, la lógica, las construcciones textuales y la investigación regida por su propio entusiasmo, los niños pudieron crear en estructura piramidal su propia experiencia con relación al proyecto, cada uno tuvo la oportunidad de ser escuchado, discutir, aportar, comparar información de manera que grupalmente se construyeron los acuerdos que permiten reconocerlos cada día más empoderados de lo que son, saben y pueden aportar al mundo que los rodea.

En el momento ven que la aventura tomó más forma, se vivieron múltiples experiencias, la creación de un caballete para recrear obras de arte egipcias en miniatura, la pintura de mándalas sobre arte egipcio, realización de vitrales inspirados en los paisaje egipcios, el diseño de joyas egipcias y la capacidad de plasmar con su cuerpo pinturas para luego transformarlas en animales del desierto, entre otros.

Con estas creaciones fue posible visualizar el arte como un mediador y potenciador del aprendizaje y la construcción colectiva del saber; los colores texturas y formas comunicaron la seguridad con la que los estudiantes de Transición C leen, comprender y reescriben la historia de sus vidas y por supuesto, la historia de Egipto.

Ahora bien, no solo el arte estuvo presente, también pudieron verse las habilidades pragmáticas, discursivas y narrativas a la hora de crear literatura en la oportunidad donde los estudiantes escribieron su propio poema referente a Egipto, el cual surgió de la información que semanalmente comparten con sus compañeros y el gran apoyo de las familias. Fue maravilloso presenciar como de sus mentes surgieron rimas, ajustando palabras y detalles, lo cual demuestra que en su diario vivir leen y escriben todo lo que experimentan, gestos, sonidos, dibujos; lo cual es una imagen clara que el lenguaje es la herramienta que han comenzando a entender como fundamental para sus vidas, con ella tendrán la posibilidad de interactuar con otros y que sus ideas perduren en el tiempo.

Y ahora, la ocasión que más causo expectativa, felicidad, creatividad y motivación fue la propuesta que plantearon sobre un desfile egipcio; ellos mismos planearon recorridos, construyeron elementos, generaron acuerdos mediante asambleas, demostrando el compromiso y la motivación por mostrar los grandes avances en cuestión de aprendizajes para la vida y de desarrollo de las habilidades del pensamiento que han tenido.

Durante toda la semana los niños crearon en sus casas los disfraces con un sin número de elementos que poseían, buscaron cajas, papeles, colores y prendas de vestir que los podrían ayudar a personificar las construcciones mentales que tanto han perfeccionado en los espacios de clase. Pudimos encontrarnos con disfraces de faraones y faraonas, momias e incluso una pirámide a escala en la cual cabía un estudiante; el apoyo de las familias fue vital y se vio reflejada la capacidad que posee la motivación para trascender las paredes de la escuela y quedar atrapada en todos los aspectos de la vida de los niños, como un momento compartido con sus docentes y compañeros que no podrán olvidar.

En conclusión, se hace posible observar esta aventura como se mencionó anteriormente, una construcción piramidal digna del Antiguo Egipto, la cual continúa creciendo hacia el cielo, aún no se le ve un fin; una aventura con los cimientos y apoyos necesario para que los constructores que son los niños y las niñas de Transición C del Instituto Jorge Robledo brillen, atesoren lo aprendido y continúen encontrando todo el conocimiento que tienen en sus manos y que les espera en el futuro.