La Pedagogía Activa, la Escuela Nueva y en las dos últimas décadas el enfoque Reggio Emilia han sido los modelos, enfoques pedagógicos implementados en el Instituto Jorge Robledo (IJR) en sus setenta y cinco años de existencia. El desplazamiento entre modelos ha respondido a la constante preocupación por la innovación en educación. Esta inquietud ha llevado a la consolidación de un modelo particular, inspirado precisamente en las innovaciones pedagógicas del siglo xx, las necesidades emergentes del siglo xxi y la conexión directa con el entorno educativo nacional. De tal forma, la comunidad educativa ha construido un modelo que responde a las diferentes transformaciones de la legislación en educación y se ha preocupado por permanecer al día en términos de tendencias pedagógicas, así como ofrecer una práctica pedagógica actualizada y pertinente a los estudiantes, sus familias y a la comunidad en general. Desde sus orígenes, en el contexto de un país que empezaba a ser atravesado por crecientes procesos de violencia política, el Instituto representó los esfuerzos de destacados pedagogos en la búsqueda por ofrecer alternativas valiosas ante los que consideraban modelos obsoletos. En la actualidad, en el mejor sentido de la acepción, esa búsqueda continúa[ Lago y Jiménez. (2024). La construcción de un legado: historia de los setenta y cinco años del Instituto Jorge Robledo, Capitulo introductorio. Ed Universidad Eafit. Medellín
].
El Instituto Jorge Robledo inició sus labores el lunes 7 de febrero de 1949, como una institución educativa privada, autorizada mediante la Resolución No. 60 del 23 de enero del mismo año. Fue fundado por el doctor Miguel Roberto Téllez, quien asumió la rectoría, y el licenciado Conrado González, en calidad de vicerrector y secretario.
La primera sede del Instituto funcionó en una casa particular ubicada en la calle 50 No. 41-74, donde actualmente se encuentra el Club Medellín. En sus comienzos, la institución recibió a 188 estudiantes, distribuidos entre los grados de kínder, primero, segundo, tercero y cuarto, lo que representaba un total de 132 alumnos en la sección de primaria. El grado preparatorio —equivalente al actual quinto grado— contaba con 12 estudiantes, mientras que el nivel de bachillerato albergaba a 56 alumnos distribuidos entre primero y segundo de bachillerato (hoy conocidos como sexto y séptimo grado).
Es importante señalar que, de los 188 estudiantes inscritos, solo cinco eran mujeres, todas en la sección de primaria, lo que evidenciaba una marcada disparidad de género en el acceso a la educación en aquella época.
En ese momento histórico, Colombia atravesaba un proceso de modernización y expansión urbana, acompañado por una intensa migración del campo hacia las ciudades. Medellín, en particular, vivía un auge industrial que la consolidaba como uno de los principales centros económicos del país, con un notable crecimiento en la producción de bienes y servicios. Este proceso aceleró el aumento de la población urbana, generando una alta demanda de servicios educativos para la cual la ciudad aún no estaba preparada.
Fue en este contexto de transformación social y económica que nació el Instituto Jorge Robledo. Desde su origen, la institución respondió a la necesidad urgente de ofrecer un nuevo espacio educativo para la creciente población, y lo hizo con una propuesta innovadora que se alejaba de los modelos tradicionales de enseñanza. Así, el Instituto se consolidó como una alternativa moderna, comprometida con la formación integral de sus estudiantes y con una visión pedagógica centrada en los valores de libertad, respeto y dignidad humana.
Así las cosas, la declaración de los principios institucionales argüían que el Instituto:
…persigue el ideal de la educación progresiva en el significado que hoy se le da en Norteamérica: avance, no por lento, menos eficaz, en el desarrollo armónico de todas las facultades y en el dominio de los conocimientos que forman el curriculum de estudios en Colombia, sin menoscabo de los que se consideran primordiales o necesarios, aunque no figuren en los planes oficiales.[ Tomado de libro 70 años IJR. 2019]

Aunque el Instituto Jorge Robledo reconocía la religión católica como un componente significativo dentro del orden social de la época, se distanció deliberadamente de varios aspectos de la tradición educativa dominante. Desde sus principios fundacionales, se promovió una visión pedagógica inclusiva, que rechazaba las distinciones por clase social o ideología política. Así lo expresó claramente el entonces rector en una declaración que sigue siendo pilar del ideario institucional:
"[El Instituto Jorge Robledo] tiene a cabalidad el anhelo universal de dar idénticas oportunidades a todos los hombres, creyendo que, en esa escuela de dignidad, honor y respeto a la persona humana, se prepara para la tolerancia recíproca, que es la base misma de la solidaridad y la convivencia sociales. Y así, propender por la formación humanística, en cuanto ello significa el desarrollo integral del individuo, con miras al aspecto práctico de la cultura. No hay humanismo solamente en el saber, aunque el conocimiento sea vehículo del saber: todas las disciplinas puestas al servicio de la educación con propósito formal son humanidades."
Esta afirmación cobra pleno sentido si se tiene en cuenta que el rector Miguel Roberto Téllez era un convencido defensor de la Escuela Nueva y, en general, de los postulados de la Pedagogía Activa. Ambas corrientes llegaron a Colombia durante el periodo de la República Liberal, impulsando una educación experimental y crítica, que se alejaba del paradigma tradicional basado en la memorización. En su lugar, se promovían metodologías activas como seminarios, prácticas de laboratorio y talleres, impartidos por docentes con experiencia y profundo conocimiento en sus áreas de enseñanza.
Una de las referencias más influyentes de esta corriente en el país fue el Gimnasio Moderno de Bogotá, fundado en 1914, cuya decidida implementación de la Pedagogía Activa sirvió de inspiración directa para los principios pedagógicos del Instituto Jorge Robledo.
En 1954, como parte de su proceso de consolidación y crecimiento, la Junta Directiva del Instituto realizó un exhaustivo estudio que culminó con la adquisición de los terrenos donde hoy se encuentra la sede principal, ubicados en el sector de Otrabanda, a orillas de la quebrada La Iguaná (calle 51 No. 65-72). Inicialmente, este nuevo emplazamiento fue destinado a albergar la sección de kínder y primaria, así como al personal administrativo, marcando el inicio de una nueva etapa en la historia del Instituto.
Con el paso de los años y sorteando las dificultades inherentes al nacimiento de una institución educativa, el Instituto logró posicionarse como uno de los centros educativos más importantes de la ciudad en aquella época, pese a la relativa novedad de su existencia en comparación con otros planteles educativos. Durante los años 1954, 1955 y 1956 (las tres primeras generaciones de egresados), obtuvieron su diploma de culminación de estudios de bachillerato aproximadamente 47 Robledistas, y varios de ellos lograron obtener un resultado satisfactorio en las pruebas de ingreso a distintas universidades, entre ellas, Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad de los Andes e incluso universidades extranjeras, tendencia que permanece hoy en día; nuestros estudiantes continúan posesionándose en primeros lugares en las pruebas de ingreso y son altamente reconocidos en los diversos contextos universitarios de la ciudad.
Las décadas siguientes transcurrieron marcadas por los inevitables vaivenes de los cambios políticos, sociales y culturales del país. No obstante, la visión pedagógica y humanista de los fundadores del Instituto Jorge Robledo continuó impregnando la vida escolar, sosteniéndose a lo largo del tiempo y dejando una huella profunda en miles de egresados que hoy forman parte activa de diversos sectores de la sociedad. Entre ellos se destacan figuras del ámbito público, político, artístico y deportivo, así como empresarios que han contribuido significativamente al desarrollo de la región.
Sin embargo, es importante reconocer que estas décadas no estuvieron exentas de dificultades. Los años ochenta y principios de los noventa fueron especialmente complejos a nivel administrativo. Aunque en las aulas se fortalecía el espíritu robledista y se consolidaban los valores institucionales entre los estudiantes, el Instituto enfrentó múltiples desafíos estructurales y de gestión. Fue solo hacia finales de los años noventa, con la creación y consolidación de la Corporación Educativa Jorge Robledo, que comenzó un proceso de recuperación institucional. En este periodo se reconstruyó la confianza tanto de las entidades territoriales como de las familias, iniciando una nueva etapa de fortalecimiento y renovación.
Durante la década del 2000, se llevaron a cabo importantes transformaciones en la infraestructura del plantel, entre ellas la remodelación del bloque de bachillerato y la restauración de la antigua capilla, que fue convertida en un auditorio moderno, adecuado para las actividades culturales, académicas y comunitarias. Estos avances consolidaron una vez más el compromiso del Instituto con una educación de calidad, en un entorno que favorece el desarrollo integral de sus estudiantes.
En los años más recientes, el Instituto Jorge Robledo ha reafirmado su identidad como un proyecto pedagógico vivo, en constante diálogo con las transformaciones del entorno educativo, social y cultural. El avance de las tecnologías de la información, los cambios en los modelos familiares, la diversidad de pensamiento y la necesidad de formar ciudadanos críticos y solidarios han sido asumidos como retos y oportunidades para fortalecer su propuesta educativa.
Durante las dos últimas décadas, el Instituto Jorge Robledo ha consolidado significativos procesos de actualización tanto en el ámbito pedagógico como institucional. En este período, se han implementado estrategias sostenidas de formación docente orientadas hacia metodologías activas, con un énfasis particular en el enfoque del Reggio Emilia Approach, el cual ha sido parte integral del trabajo pedagógico del Instituto por más de veinte años. Esta propuesta, centrada en la infancia y desarrollada especialmente en el jardín infantil, ha fortalecido las habilidades investigativas de los niños y niñas, promoviendo así una educación integral desde los primeros años de vida.
En consonancia con los principios de la pedagogía activa, el Instituto también ha incorporado componentes clave para atender de manera cada vez más pertinente a estudiantes que enfrentan desafíos educativos diversos, especialmente aquellos relacionados con la neurodiversidad. Además, se ha priorizado el acompañamiento emocional como un pilar del proceso formativo, entendiendo la escuela como un espacio de cuidado, escucha y construcción de sentido.
La pandemia por COVID-19 (2020–2022) representó un desafío sin precedentes para toda la comunidad educativa. El Instituto respondió con resiliencia y creatividad, adaptando su modelo pedagógico a la virtualidad sin perder su esencia humanista. Esta coyuntura aceleró procesos de innovación, reforzó el sentido de comunidad entre estudiantes, familias y educadores, y consolidó la importancia del vínculo afectivo como base para el aprendizaje significativo.
En términos de infraestructura, la Corporación Educativa Jorge Robledo ha liderado un proceso sostenido de modernización de los espacios físicos. Se han renovado laboratorios, zonas deportivas, espacios de descanso y recreación, al tiempo que se ha fortalecido la conectividad en todo el campus. Estas transformaciones no solo buscan cumplir con los estándares actuales de calidad educativa, sino también generar ambientes estimulantes que favorezcan el pensamiento crítico, el aprendizaje autónomo y la convivencia respetuosa.
En este marco, se destaca la culminación de la nueva sede del jardín infantil, una obra emblemática con la que se conmemoran los 75 años del Instituto. Esta infraestructura, compuesta por 12 aulas amplias y adecuadas para la atención de la primera infancia, constituye un hito en la apuesta del Instituto por la educación inicial de calidad.
Hoy, con más de siete décadas de historia, el Instituto Jorge Robledo continúa formando generaciones de niños, niñas y jóvenes con una visión crítica, ética y solidaria del mundo. Su misión se mantiene firme: educar para la libertad con responsabilidad, en un ambiente que privilegia la dignidad humana, el pensamiento libre y el desarrollo integral del ser.
Finalmente, en un tiempo marcado por aceleradas transformaciones culturales, tecnológicas y sociales, el Instituto se proyecta como una comunidad y como un escuela viva. Un lugar donde se escucha, se cuida, se piensa, se sueña y se dialoga con los desafíos del presente sin perder la raíz ética de su vocación pedagógica. Los próximos años representan una oportunidad para profundizar en la inclusión, la sostenibilidad y la innovación como principios de una educación verdaderamente humanizante.
Instituto Jorge Robledo: 77 años educando para la libertad…y la certeza profunda de que lo mejor aún está por escribirse.