El rey del océano.

La metodología por proyecto es un espacio de interacción entre el ambiente, el conocimiento, los estudiantes y maestros. Durante casi ocho meses, los niños del jardín integran a su cotidianidad la experiencia viva de un tema para transformarlo, sentirlo y finalmente habitarlo. ¿Qué se siente habitar el océano?, ¿qué se siente ser un tiburón? Las preguntas anteriores tienen un trasfondo de investigación, de arte y aprendizaje significativo.

Habitar el mundo de los tiburones no fue nada sencillo, todo empezó en el momento menos esperado; el espacio de la lonchera nos permitió visualizar en un caramelo de chocolatina la imagen de un tiburón. ¿por qué era tan llamativo? ¿qué sabían los niños de los tiburones?

¡llegó el momento de investigar!

La investigación en la primera infancia es un momento donde la verdad se construye bajo pensamientos diversos, cambiantes y desafiantes. Cada niño tiene sobre el tema una hipótesis absoluta que se moviliza a través de los ambientes de aprendizaje y portadores de texto para transformar su realidad y generar conocimiento. Las voces de los niños resinifican sus saberes previos y estos se convierten en la base de los conocimientos ulteriores. Ya no había duda, aunque había otros temas resonaban en el aula de clase, la votación clarificó de manera transparente los deseos de los niños: sumergirnos para aprender, cuidar y respetar a estas magnificas criaturas del océano.

Pero ¿por dónde empezar?

Hicimos una lista de nuestros intereses:

– Partes del tiburón

– Características y tipos de tiburones

– Esqueleto de los tiburones

– Alimentación

– Reproducción

Avanzar a través de la lista de intereses posibilita organizar la transversalización artística, es decir, todo pensamiento que movilice el conocimiento se puede observar de manera tangible en las construcciones que los niños realizan, a simple vista se puede ver un tiburón sencillo, con trazos inestables y poco color, pero esto va más allá, allí se encuentra reflejado cada sentir del niño, sus equivocaciones y nuevos intentos, la felicidad de hacerlo propio, hacerlo suyo y de los otros.

Todo lo anterior se desarrolla en momentos específicos de la semana, el horario integra varias horas de proyecto que se nombran asambleas. Las asambleas permiten el trabajo individual y grupal para formar lo que se denomina “el alma colectiva de las masas” ya no son las individualidades las que eligen, nombran y habitan el espacio; el alma colectiva ya es un solo ser que guía el proyecto, para esta idea nos apoyamos en el texto Psicología de las masas y análisis del yo (1921)

“…cualesquiera que sean los individuos que la componen y por diversos o semejantes que puedan ser su modo de vida, sus ocupaciones, su carácter o su inteligencia, el mero hecho de hallarse trasformados en una masa los dota de una especie de alma colectiva en virtud de la cual sienten, piensan y actúan de manera enteramente distinta de como sentiría, pensaría y actuaría cada uno de ellos en forma aislada. Hay ideas y sentimientos que sólo emergen o se convierten en actos en los individuos ligados en masas”

María Alejandra Jiménez Londoño