La creatividad, el arte desde la imaginación y la fantasía

La imaginación es uno de los grandes tesoros de la infancia. Promover el desarrollo de la creatividad de los niños es esencial para ellos, ya que les ayuda a expresarse por sí mismos, a desarrollar su pensamiento abstracto y, también, será primordial a la hora de resolver problemas y de relacionarse mejor con los demás a lo largo de toda su vida, realzando sentimientos de autoestima y de valoración en sí mismos.

Aunque todos los niños son creativos, existen maneras de estimular esta capacidad, de modo que permanezca y se potencie.

La importancia de la creatividad está en que el niño no solo pueda aportar soluciones a ciertas dificultades, sino que tengan una mayor adaptabilidad a situaciones nuevas, lo que asegura que los niños sean más felices, manifiesten una mejor actitud ante situaciones nuevas y se sientan menos frustrados a raíz de un posible cambio.

La creatividad en el aula debe empezar por nosotros como docentes, al emplear estrategias creativas en el momento preciso, captando lo que ellos desean aprender y que los motiven hacia un mejor aprendizaje.

Es por eso que debemos ofrecer a los niños incontables oportunidades de experimentar y explorar con diversos materiales y recursos que incentiven en ellos la imaginación, la curiosidad y la fantasía, pues es a través de estos que se expresan más fácilmente, juegan imaginativamente, resuelven problemas o producen nuevas ideas. Para fomentarles la creatividad y despertar su curiosidad debemos tener a su libre disposición una gran variedad de materiales y motivarlos a que los exploren y utilicen, teniendo en cuenta los intereses del niño, creando espacios estimulantes y lúdicos, donde se muevan con confianza. También, es importante darle prioridad al juego, ya que es el mejor recurso para desarrollar la creatividad y la espontaneidad, utilizando en algunos de los momentos espacios abiertos y actividades al aire libre.

Otra de las formas necesarias y fundamentales para fomentar la creatividad es permitir la libertad para experimentar y cometer errores, respetando los ritmos de cada niño, resaltando sus talentos, y reconociendo las diferentes formas de manifestarse, dándoles a entender que siempre su esfuerzo es sumamente positivo, para impedir que se frustren y lograr así que continúen desarrollando sus habilidades para que adquieran confianza en sí mismos y logren lo que ellos deseen.